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San Francisco, California, 19 de Febrero del 2009 El Destazo Era una madrugada de esas frías en Santa Elena, incluso se hacia difícil dejar la cobija y los deseos son solamente de permanecer acostado. Cuando de repente mi abuela llama a la puerta de mi cuarto, “despierta ayúdanos a colgar el chancho” (Cerdo), en mi mente pasaban muchas cosas, malas por supuesto, no quería levantarme y entre dientes les aventaba alguna cantada. Bien, finalmente tenia que hacerlo, a esas alturas de mi vida no entendía nada y ni siquiera sabía como colgaríamos el desdichado “chancho”. Cuando me acerque ya lo tenían agarrado de las patas traseras, solo necesitábamos levantarlo, balancearlo de lado a lado para ir ganando altura hasta llegar a la posición deseada por ellos. Ya el “chancho” colgado solo faltaba meterle el cuchillo en el corazón y terminar con la vida de aquel animal que irónicamente alimentaría a mi familia y a un porcentaje de elenicos que llegarían a comprar sus derivados. Entre todo este medio de subsistencia y desde que tengo uso de razón mi familia uso el destazo para sacarnos adelante y hacer de nosotros lo que ahora somos; pero no todo era de colgar y meter cuchillo, había mucho trabajo de por medio y una que otra situación chistosa, divertidas de por sí. No los dejare en duda compartiré mi favorita y creo que así como me estoy riendo ustedes lo hará también. Esto paso en Lagomera Esquintla, Guatemala, 1981, yo regresaba de la escuela y mi mama aburrida, siempre me decía que ella quería regresar a El Salvador por que le hacía falta el mercado y ayudar a mi abuela en el destazo. Esas palabras me conmovían ya que yo siempre estuve en ese país en contra de mi voluntad, pero ni modo ella quería tenernos a su lado y eso fue positivo en mi vida porque me di cuenta de su amor por nosotros. Pero hablando entre otras cosas ella me comenta que le gustaría destazar un “cuche” (cerdo), como le llaman a los cerdos en esa región, y que si le ayudaba a salir a vender en una bicicleta que tenia, desde luego le dije que si, y comenzamos lo que era el destazo del cerdo en Guatemala. Pasaron los días y las cosas iban bien, pero nunca olvide que mi mama decía que ella siempre había vendido pero nunca había destazado un cuche, pero cuando la vi hacerlo, creí que ella bromeaba, y no después de días haciéndolo nos pasa lo siguiente: Ya habíamos colgado el cerdo y mientras yo lo sostenía de las orejas para que ella le metiera el cuchillo, el cerdo comienza a patalear, se movía con gran fuerza que no pude resistir hasta que le solté las orejas, era tan fuerte el animal que finalmente reventó el lazo y salió corriendo, mi mama asustada con el cuchillo en la mano y yo en chocó sin saber que hacer; al rato reaccione y salgo detrás del cerdo, hasta que el dichoso animal perdió fuerza y desvaneció en su intento de salvar su vida. Observando el animal que agonizaba me doy cuenta que mi mama le metió el cuchillo al lado derecho y esa era la razón por la cual no murió en el momento, cuando ella se acercaba al animal que estaba bien alimentado y fuerte, mi mama no sabía del error que había cometió, meterle el cuchillo en el lado contrario de donde esta el corazón y en cuanto lo supo nos carcajeábamos los dos al punto que pasaron días e incluso a estas alturas cuando lo recuerdo no paro de reír, que conste en aquellos tiempos me daba vergüenza contarlo. Cosas de ignorancia. En El Salvador este trabajo seguía siendo la base de nuestra alimentación, manejada por las mujeres de la casa, sin embargo el hombre también fue factor importante en este negocio, el que debía de caminar horas y horas en los cantones para conseguir comprar o fiar el chancho (como se conoce al cerdo en Santa Elena) que después pasaría a ser el plato predilecto de muchos y que conste sigue siendo el mío. En este caso el hombre salía en búsqueda del ganado porcino, he aquí donde comienza mi experiencia cruzando guatales, veredas para hacer más cortas las rutas de los tantos destinos que iríamos para conseguir los chanchos, recuerdo haber ido a los jobos, joya ancha arriba y abajo, el nisperal, el volcán, cerro el nansal, la ciudad nunca fue la excepción etc. tal vez alguno de ustedes incluso nos vendió o algún conocido de ustedes un animal de estos para obtener algunos colones. Era muy cansado para mi esta tragedia y considero que era así por no haber tenido conciencia del esfuerzo que en casa hacían para llevar el plato de comida a la mesa y ahora que lo comprendo saben me siento muy orgulloso haberlo hecho. Recuerdo una pasada que me ocurre en la escuela, casi siempre estudie en la mañana, muchos de mis compañeros eran del campo, siempre tuve muy buena relación con ellos hasta el grado que me invitaban a sus casa a traer frutas y todo producto que ellos cultivaban, así era en aquellas épocas todos compartían lo poco que tenían, había mas conciencia humana, caso contrario en estos días. Hoy que la mayor parte de nuestra población tiene un grado de educación mas avanzada. A que se debe no lo sé, será que el estudiar más nos separa de los sentimientos e incluso hoy en día mantiene nuestras familias separadas simplemente por ver las cosas diferentes por no seguir reglas o métodos antiguos espero que ustedes lo sepan. En la realidad esto es lo que refleja. Entonces estos compañeros después de la escuela regresaban a sus casas a trabajar en el campo para ayudar a sus familias, caso contrario en la ciudad después de la escuela, nosotros para la esquina, a jugar chibolas o semillas de marañon, a jugar trompo, etc. o platicar de cualquier cosa menos pensar en ayudar a la casa, eso era así, sin embargo hubieron sus excepciones gente que si apoyaron toda su vida a sus familias, hagan memoria y se darán cuenta, ya que incluso viviendo fuera nunca pensamos en ayudar a nuestra casa. Hoy en día comprendo la conciencia creada en las personas que siempre ayudaron a su casa, incluso su humildad y no sé si lo hicieron consiente o inconsciente como yo; pero sí creo han de estar orgullosos de ello. La búsqueda de chanchos continuaba, mi abuelo me esperaba para partir, algunas veces a lugares ya frecuentados, o sea que los que vendían el cerdo ya le habían avisado a mi abuelo que lo venderían, y otras veces salíamos sin ruta solo a ver que nos decía la suerte. Un día íbamos por el cantón el volcán yo tenía una hambre de esas que siente uno que las tripas se partirán en dos, no encontraba la forma de decirle a mi abuelo pero creo que el también necesitaba comer, cuando en una de tantas casas una señora estaba palmeando tortillas y el sin pena alguna le pregunte si tenía una tortillita que me regalara, la señora muy amable por cierto nos paso adelante y nos sirvió comida como si estuviera esperándonos, nunca olvidare ese gesto, que no es común ahora. Cuando salimos de esa casa le dije a mi abuelo que me había dado pena, ya que no conocíamos a la señora, y su respuesta fue algo que todavía a mi edad pongo en práctica y me dijo, “hijo no te preocupes, deja que aguante la cara menos el estomago”, dicho más sabio me ayudo a sobrevivir hasta hoy en día; sino pregúntenle a alguien que me conozca. Lo del negocio de los cerdos también involucraba mucho más gente, si analizamos, era una empresa, aunque nunca se vio así, de alguna forma genero ingreso a muchas familias. Creo cabe mencionar algunas de ellas, que fueron muy populares por su constante lucha y arduo trabajo y en especial ellas siempre fueron vistas en la calle llevando alimento a sus casas, hoy en día solo las pizzerías y ventas de pollo lo hacen en nuestra ciudad. Carmen Benavides, Maria Penado, La Zarca, mama de Chepeleon, etc. ellas llegaban a la casa a traer chicharrones, chorizo, etc. para revender en las calles, eran las famosas mujeres que gritaba “los chicharrones” y la gente decía “de donde”, ellas contestaban: de Juan Gato, La Chele Deisy, Ester Maria o Cumbo de Unto, jajajajajajajaja Que recuerdos. Existían muchos de estos lugares que destazaban, gente que se esforzaba por conseguir dinero limpiamente, entre ellos recuerdo Daisy Revelo (la chele), Rosa Vargas que mas la recuerdo por el destazo de res, Ester Maria Bolaños, etc. Y no olvidemos que cuando eran mujeres las que tenían el negocio, ellas también contrataban gente para que les compraran sus chanchos, si mal no recuerdo don Nico Joya, El Russo, y el famoso Totendo, ayudados muchas veces por Oscar Ovidio y el primo Javier etc. Ha pasado mucho tiempo después de eso y ahora en Santa Elena son pocas las personas que se dedican a este tipo de negocio, mi pregunta ¿Será que ya no existe entre nosotros gente que tenga iniciativa para impulsar negocios como este o parecidos? o ¿Es que hoy en día no necesitamos trabajar para ayudar nuestras familias? no lo se, usted haga su propio análisis, espero que la inmigración no sea el factor porque sino seria irónico, ¿no lo cree? Antes de finalizar este pequeño párrafo de sobre vivencia destazando cerdos, había olvidado a una persona que dedico mucho tiempo en el destazo de cerdos y reses, don Chepito López si mal no recuerdo (QEPD). Si alguien vivió una experiencia similar no importa que no sea con cerdos pero el estilo de vida parecido, se que sonreirá y estará de acuerdo conmigo y posiblemente valorara la vida mucho mejor que antes, para ustedes. Juan Antonio Garay |
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