TABU-2 |
Soyapango, El Salvador, 31 de Octubre del 2009 Flor de Cafeto Es Abril, la época seca está por terminar, una oleada de aire caliente invade el ambiente, a lo lejos en el horizonte, se levanta una nube negra, que anuncia la llegada del invierno. El abuelo Salomón predice que esa tormenta caerá por que se ha puesto a la altura de la “serranía” de Jucuarán. En el rancho la tía Rosa, se afana palmeando tortillas en la hornilla de tierra, el fogón se ve rojo y el comal de barro destila calor; huele a cuajada fresca y frijoles recién cocidos. A eso de las 4 pm., un ruidoso trueno espanta a las gallinas que por lo nublado de la tarde ya buscan el viejo árbol de cutuco que las hospeda durante la noche. De pronto una ráfaga de viento, levanta polvo en el patio, las primeras gotas de lluvia se asoman al tejado, mi hermano Evert y yo permanecemos asombrados en el rancho. Se siente un fuerte y penetrante olor a tierra mojada, el ambiente se refresca, las primeras correntadas de agua fluyen por el patio, los pájaros cantan, alguna urraca parlanchina arma un bullicio en los árboles de “pepeto” de la finca, que lindo nuestro rancho, pronto oscurece y sigue lloviendo, dormimos frescos y descansamos placidamente… Pasados tres días un intenso aroma nos despierta muy temprano, pregunto a que se debe y la tía Rosa exclama, es el café que ya florea en la extensa finca, corro y veo un mar de flores blancas en los árboles de cafeto. Es toda una delicia el agradable aroma, que respiras. Los pájaros tienen una “algarabía” enorme, hay guises, chiltotas, codornices, alas blancas, jilgueros, carpinteros, chontes y zanates, a lo lejos pasa uno que otro perico. La finca de Don Toño Lozano, que linda el terreno de mis abuelos, está en su plenitud de flores. ¡Que maravilloso paisaje!, ¡Que tierra tan prodiga!, que agradecida es la naturaleza; muy pronto el café brotará de cada “cojoyo” del arbusto y allí por noviembre madurará el grano. Será época de fiesta para los cortadores, que con su canasto a la cintura y su cincha al hombro, cortarán el grano que más tarde pasará al beneficio de “Las Marías”, para su proceso de limpieza y más tarde estará humeante en la mesa de algún extranjero. Tiempos aquellos como diría el abuelo, era lindo caminar por en medio de la finca, con el cafeto maduro, paisajes de mi tierra que me acogió los primeros años de mi vida. Como añoro el árbol de “ojuste,” “los pepetos”, las granadillas, el castaño que se encontraba en la finca. Con el pasar de los años todo terminó, nos fuimos a la ciudad. De aquel terreno de los abuelos y la finca de Don Toño. Sólo quedan bellos recuerdos, el lindo paisaje verde desapareció, para dar paso a los cultivos tradicionales como el maíz y el frijol. Lástima grande que el desarrollo y el crecimiento humano sea tan cruel con la naturaleza. Cierro los ojos y a la distancia sigo viendo la finca y escuchando el bullicio de las aves, huele a flor de café… Erick López |
©Tabu-2