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San Miguel, El Salvador, 18 de Enero del 2011

La Generacion Comprometida
Rene Ovidio Gonzalez

Termina el mes de diciembre

Una tarde de Literatura y de Historia Nacional, eso fue la tarde del 31 de diciembre de 2010. Nos reunimos invitados por el Sr. Héctor Cruz, Gobernador Político de San Miguel. No era para menos, estaría con nosotros el poeta Ricardo Bogrand, quien desde México había llegado de vacaciones a su natal terruño, a compartir con sus familiares.

Estuvimos en la tertulia con nuestro Poeta los compañeros: Arnoldo Gómez, experimentado catedrático universitario, ahora jubilado; el camarada Danilo Vásquez, escritor y docente, autor del cuento “El Diablo en Santa Rosa de Lima”; el abogado y escritor migueleño Arnoldo Sagastizado, el Sr. Héctor Cruz y una señorita colaboradora de Gobernación, también dos sobrinos de Bogrand: el médico José Israel Aparicio y el ingeniero Jorge Aparicio Mata. Llegaba también con el Poeta uno de sus hijos. Por supuesto el que escribe, que no se quedaría atrás…


En la foto de izquierda a derecha: René Ovidio González, Ricardo Bogrand, Héctor Cruz, Arnoldo Gómez, Arnoldo Sagastizado, Joven Colaboradora de Gobernación, y Jorge Aparicio.
Atrás: el hijo del poeta Bogrand y Danilo Vásquez.
 

Pero ¿quién es Ricardo Bogrand?

Pues nada más y nada menos que uno de los fundadores de aquella generación de escritores que surgió a principios de los años 50, cuya expresión ha sido insuperable y que después se conoció como “La Generación Comprometida”. Bogrand, yo lo aseguro, es uno de los mejores poetas salvadoreños, amigo entrañable de ese gran escritor - un verdadero “Señor de la Poesía” - llamado Roque Dalton.

Nace en San Pedro Arenales en 1930, y su vida transcurre entre el polvo de los caminos rurales (por donde ruedan lentas las carretas cargadas de sacos de café ajeno hasta Puerto El Triunfo) y la patria de Emiliano Zapata, donde hoy, merced a su intelectualidad y a su grado académico de Doctor en Antropología, coordina la Cátedra José Martí, en una Universidad de Chiapas. Tendríamos necesidad de muchas páginas para responder íntegramente a la pregunta ¿Quién es Ricardo Bogrand?, y siempre quedarían detalles por decir.

¿Por qué una Generación Comprometida?

La tarde en mención Ricardo Bogrand nos habló de esa hornada de escritores, aclaró que fué Ítalo López Vallecillos quien en un artículo periodístico mencionó el nombre como una característica del grupo. Dijo que el compromiso era con el pueblo, que lo que se escribiera debía ir en defensa de los intereses de los pobres. En este sentido explicó que no de todos los iniciadores del movimiento se puede hablar de igual manera, algunos vivían ese compromiso a medias, otros ni siquiera se puede asegurar que hayan tenido compromiso, a no ser con las clases pudientes. De lo último puso de ejemplo a Irma Lanzas, a Waldo Chávez Velasco y a Eugenio Martínez Orantes. “La misma Mercedes Durand no estaba tan comprometida como lo estuvo Roque y otros del grupo”.

¿Quiere saludar a Manlio?

Manlio Argueta es el otro escritor migueleño que formó parte de esta generación literaria. En un momento de la conversación, Héctor preguntó a Bogrand si deseaba saludar a Manlio vía telefónica. Respondió que sí… “¿Que cuál es mi nombre? El mío es Ricardo… ¿Que de dónde vengo? Pues oye, no vayas a confundirte creyendo que ando con el comandante Marcos, estoy en Chiapas… Pues me voy pronto, mañana salgo para San Salvador y el siguiente día voy para México… Otra vez, claro que sí…”


René Ovidio González riendo junto a Ricardo Bogrand que bebe café. Frente al Poeta el Gobernador de San Miguel, y a su lado, de sombrero, Danilo Vásquez.

“Desplómate símbolo de la Plaza Libertad”

Como nosotros hiciéramos muchas preguntas, él iba respondiendo una a una con talento y autoridad indiscutibles. A una interrogante de Danilo acerca de Jorge Campos?autor del Poema de Sol y Niebla?, expresó su aprecio por “Campitos”: “A él lo metieron preso al mismo tiempo que a mí, yo no sabía, no me di cuenta, fui prisionero casi un mes, después supe que lo habían torturado. Cuando hablaba con nosotros, nos hacía señal de silencio porque creía que en su cabeza habían colocado un chips, que nos oían y podíamos tener problemas”. “Un día que fuimos al lago de Coatepeque, un compañero tomó los manuscritos de Campitos y los lanzó al agua, no salvamos ninguno de los poemas. Cuando viajábamos de regreso a San Salvador, dicen que Campitos dijo que no importaba, que en pocos días tendría unos kilos más de poemas”.

Una de las ediciones (aunque no lo dijo podría ser el libro “Alianza de mis Manos”, de la Colección Contemporáneos, publicado en 1970 por la Universidad de El Salvador), terminó en una pira que los militares ocupantes de la Universidad en 1972 ?época del coronel Molina? hicieron con todo material que oliera a conocimiento, a educación, o a literatura. “Sólo se salvaron algunos. Tirso Canales los encontró por ahí y me envió 25 ejemplares a México”.

A una frase mía, quiso recordar parte de uno de sus poemas. Yo intenté traer a su memoria un poema titulado Niños de la Colonia Belén, uno que dice: ¿Como quién de esos niños era yo?/ ¿Como quién?/... Pero él se trasladó a otro momento, quizás, y del modo que se transita un camino otras veces andado, se puso a repetir el otro poema que toca a la Colonia Belén, o Colonia Obrera, según Bogrand, el nombre original. Se trata del poema Nuestro Barrio, que inicia así: A un lado de nuestro barrio/ pasa el río/ Callado, sordo se dibuja/ en los rostros sin ojos de las piedras/.

Mi flamante Primer Lugar en Poesía, a nivel nacional

Me di cuenta que sí recordaba aquella vez cuando en 1992, en diciembre, un compañero de entonces y yo le visitamos en San Miguel. En esos días recién yo había ganado el primer lugar, compartido con Javier Alas, en los Juegos Florales de Usulután. Javier laboraba en la Dirección de Publicaciones e Impresos y colaboraba con el Suplemento Tres Mil del Diario Latino. Habiéndome publicado dicho suplemento mediante el poeta Alas, decidí mostrarle lo divulgado a Bogrand. Era la página de portada completa. El Maestro leyó mis poemas en una lectura rápida, y sin andar con rodeos, devolviéndome la página, fue específico: Todos están bien, pero éste (señaló uno) yo no lo hubiera publicado…

Yo sigo siendo, lo que no hay es Partido…

Un poco, nada más un poco, dentro del contexto histórico que describía, tocó algún tema político. Nos explicó la diferencia ?medio en broma medio en serio?entre las distintas categorías de marxistas: Los marxistoides, los marxistólogos, y los marxistas de veras.

“El Partido nos veía con recelo, sólo porque chupábamos”. Se refiere ?es evidente? a sí mismo, a Roque Dalton, posiblemente también a Orlando Fresedo y a otros. “Pero nosotros hacíamos bien nuestras tareas, nos divertíamos, sí, pero éramos muy responsables”.

El libro del Licenciado Gómez y la promesa de Danilo…

Un detalle muy elegante fue la lectura hecha por el Licenciado Arnoldo Gómez de un poema de su autoría, dedicado a Ricardo Bogrand. Con emoción el Licenciado leyó, y con mucha alegría nosotros aplaudimos. Era el único ejemplar que quedaba del libro donde se hallaba aquel poema, por lo que se disculpó de no poder entregárselo. En eso Danilo afirmó que tenía dos ejemplares del mismo, prometió traer uno y, a pesar de las dudas del Licenciado, asunto resuelto. Aquel día 31 de diciembre, desde las cuatro y ya entrando la noche, casi las siete, fue una cátedra de Literatura y de Historia Nacional, con uno de los insignes forjadores de esa Literatura y esa Historia. Aprendimos del Maestro. Bebimos café y reímos.

¿Los tiempos pasan o se quedan?: vaya enigma…

Nosotros no celebrábamos la ida de un año ni la llegada de otro, nosotros celebrábamos la Literatura, celebrábamos la Historia, celebrábamos el Arte, celebrábamos la Cultura. Los sucesos son los que dan matices a los tiempos…

Ciudad de San Miguel, enero 10 de 2011.

Rene Ovidio González.
reneovi@hotmail.com

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