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Soyapango, El Salvador, 24 de Julio del 2008 DIA DE SAN ANTONIO Es el mes de Junio, llueve a cántaros, una fuerte correntada baja desde el tanque, por toda la primera avenida Norte y Sur de nuestra querida Santa Elena. A lo lejos, cuando la lluvia cesa un poco, se dejan escuchar un par de cohetes de vara ¡pom, pom¡.. Alguien comenta, “este San Antonio Llorón, no permitirá que la Tía Teresa López, le rece la novena este año”. No es posible que nos perdamos el baile con el conjunto de “Los Guerreros”. Son las 7 de la noche es 13 de Junio, del año /75, la lluvia ha cedido un poco, hombres y mujeres, chicos y grandes, toman sus paraguas, capas y sombrillas y presurosas parten al llamado de los cohetes que ahora se escuchan con más frecuencia. La anfitriona espera, una olla de tamales y café de palo humean en la cocina. Se deja escuchar el primer misterio. “Padre nuestro que estás en los cielos…” Después de un rato de cánticos y rezos, la gente se dispersa, se escucha la “pulum, pulum “, de los Guerreros… Todo mundo busca pareja para iniciar el baile; la anfitriona diestramente abre el mismo, todos observan y aplauden su armónico ritmo. A mi todavía me tiemblan las manos y piernas al bailar, recién estoy aprendiendo, “Teresa Arévalo, esposa de mi querido primo “El chato Beto”(Q.D.D.G) ha sido mi maestra, me dejo llevar por su ritmo; poco a poco me acoplo y tras un, dos, tres a un lado, doy un, dos, tres al otro, media vuelta y repito. Los ojos se me salen por ver cual muchacha me hace ojitos para poder sacarla a bailar. En mis tiempos mozos, respetuosamente nos acercábamos a las chicas y extendíamos el brazo para sacarlas a bailar; era todo un ritual, nada que ver con el “perreo y reguetón” de hoy en día. El baile continúa hasta entrada la madrugada, después de un par de tamales y café de palo, las energías sobran para seguir danzando, algunos con el calor de los tragos se les declaran a las chicas. Afuera un par de parejas dialogan afectivamente han “amarrado”, en el día de San Antonio, al llegar a casa no faltará una oración al santo, dando gracias al mismo porque les consiguió el novio pedido. Adentro de la casa la tía Teresa, despide sus últimos invitados; en el fondo de su corazón da gracias al Santo porque le permitió un año más cumplir, su promesa de rezarle su novena y compartir su alegría con los jóvenes y mayores de la época. Vendrá otro año, desde ya se hacen planes para la celebración del mismo y se pide que esta vez no llueva tanto, comienza a pringar de nuevo… Erick López |
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