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San Miguel, El Salvador, 22 de Abril del 2010

Esta vez René Ovidio nos regala una nueva colección de poemas que han sido extraídos de varios libros del autor, descubre en ellos extractos de nuestra historia, de nuestros amigos, de nuestra realidad.

Evert

Tengo Esa Ventana
Rene Ovidio Gonzalez

(Poemas tomados de diferentes libros del autor)

ILEGALIDAD

Hemos de vernos
en sitio y tiempo clandestinos,
desde que al comienzo
empezamos a seguir rutas iguales:
Vos fuiste a tu destierro
y yo al mío, a mi manera.
Nosotros hechos al fuego,
de maíz o de palabras,
siempre anduvimos bajo asedio.
Qué fue del puño y de la flor,
qué de la idea, qué de la lucha:
Qué fue de nosotros… 

CUSCATLÁN
(Éxodo primero)

Ustedes,
hijos de tiempos francamente prometidos,
déjenme desde el Izalco o el Chaparrastique
divisar la nueva tierra de preseas…
Tierra de lluvia y de relámpago, de sílabas ocultas,
de sediciosos frutos y duendes zapadores.
Déjenme
divisar desde el Izalco o el Chaparrastique
el nuevo territorio liberado…

LIBERACIÓN
(Exodo segundo)

La palabra es mi arma contundente:
vuélvese gran río místico,
reptil que engulle al reptil de un poderoso,
última plaga devastante
o fuego que abre una brecha en el pantano.
Después de todo tengo la certeza:
he presentido la patria liberada.

POEMA SIN LUZ EN LOS OJOS

El hijo que perdiste
no fue sólo hijo tuyo.
El hijo que lloraste
no sólo vos lo lloraste.
Las lágrimas vertidas
florecieron en tus ojos
dejándolos sin luz…
El hijo que perdiste
no lo has perdido:
está en tus lágrimas,
en tus sollozos,
en tu amor herido;
está en el mañana de la Patria,
Patria prostituida
pero en fin, Patria…
Noviembre te lo hizo sentir,
lo palpaste
en la vigilia y en el sueño;
lo viste llegar
con su olor a trementina
y su grito a flor de piel
y supiste con certeza:
el hijo que perdiste
no fue sólo hijo tuyo…

CAMPAMENTO

Anastasio Mártir Aquino
y José Feliciano Ama
y Oscar Arnulfo Romero…
y Chusón el universitario
y Froylán el profesor
y Wenceslao el sastre mago
y Manuel de Jesús Maravilla
y René Max Colato
y Pedro Antonio López
y don Félix de Jesús Parada
y los demás asesinados en noviembre del 82.
Cientos y cientos
de historias imprimiéndose
y muchos otros coterráneos
acampados al lado rojo del sol…
Con sus sueños al hombro
y aureola de emancipadores:
vívidos recuerdos
de luchas reeditables…
Vencedores irrefutables
de apocalipsis importados.

MI VENTANA

Pasan los días frente a la ventana
y los sueños locos se van asustados
por el tic tac de un viejo reloj.
Pasan navíos gigantes frente a la ventana,
marineros burlones saludan al pasar
con los vientos suaves de la tarde.
Pasan las ideas frente a la ventana
y con ellas, a veces, alegres canciones, poemas…
Pasa una golondrina volando frente a la ventana,
va ansiosa buscando nuevos veranos.
Pasa un cometa brillante, pasa una noche
plagada de antorchas silentes, pasa la lluvia,
pasa el frío glacial del olvido…
Pasa un loco y vienen  muchos detrás, pasan, pasan.
¿Por qué será que todos se van?
¿Por qué ese pasar incesante frente a mi ventana
y yo aquí estacionado, mirando no más?
Un día de estos saldré a buscar
un gorrión, y volaré con él, volaré…
Los que no se hayan ido nos verán pasar.

 PARA QUE ENCUENTRES    

             País mío:
            Sí existes.
            Para ellos.

Te doy mis veranos, a secas
Te doy mis inviernos, humedecidos
Te doy mis ríos y lagos sin espacio…
Veranos de verde desaparecido
inviernos de tardes y noches azules
ríos y lagos infectados de pájaros muertos.
Te doy quinientos años de golpes al indio
de tierra sin hombres
de hombres sin tierra y sin pan
y de selva usurpada, tragada por los semidioses.
Te doy un tan sólo grito, al unísono
con cien
con doscientos
con trescientos
con quinientos
con dos mil años de conflicto y su mortandad
-muertos anónimos, hombres tragados por otros-
Te doy ese grito genuino y honrado
mis manos breves abarcando los astros
mi hallazgo cabal en las pesadillas.
Te doy este ajeno país, ajeno y antiguo
-País con P de pisoteado y no P de pequeño-
Y si no encuentras en nada mis huellas:
(mis pasos resonando
desde las hojas de mis libros,
el clamor de mis libros
alzándose de sus cenizas,
 mi rastro y mi rostro altaneros,
mis huesos
sembrados en la tierra formando mil cruces,
mi bandera
enrojeciendo crepúsculos matutinos…)
Te daría mi humus, mi propia materia.
Te daría los estertores
de esta terrible agonía.

Rene Ovidio González.
reneovi@hotmail.com

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